martes, 28 de febrero de 2012

Plagiando

Lo que quiero ahora
19/01/2012 . Ángeles Caso
"Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sana que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo."


Después de esta lectura, una conserva algo de esperanza en el ser humano...

16 Comentarios:

  1. Sí.
    Debo ir entendiendo un poco más de la vida o a la vida... Y es que, con esta edad de ahora, comprendo a Ángeles Caso. Y quiero.
    Gracias, Alson.

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    1. Amiga....la edad es la gran enemiga del físico y la gran aliada del psíquico (aunque nos quieran vender lo contrario)
      De nada....(a sugerir)

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  2. Hace reflexionar el artículo de Ángeles Caso. Buena idea el ponerlo, Alson. Un besico.

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    1. De eso se trataba, de pensar un poquillo con un tinte de esperanza.
      Bs

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  3. Para colocar las cosas en su sitio dice Angeles que hacen falta muchas horas buenas y malas. No cansarse de aprender y aprender de ellas, porque vendrán más.
    Me gusta el artículo.
    Besuco

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    1. Aprender es el hilo conductor de la madurez....digo.
      Bienvenida.

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  4. Alentador artículo de Ángeles Caso, desde luego!! Ya lo había leído, pero no he podido evitar volver a hacerlo. Recarga las pilas. Y las esperanzas también.

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    1. Me alegra mucho que te guste y te esperance ...

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  5. además de que dicen que la esperanza es lo único que se pierde pues... que somos muchos, ALSÓN, los que no vamos a permitir que lo realmente importante se quede en una esperanza.... Besos

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  6. yesssss... (último, no único... en fin.. que ya no voy a dominar el teclado never never never)

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    1. Imaginaba que era un desteclado

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  7. aah..fantastico. lo suscribo desde la primera letra hasta la última.

    y esperanza...? Alson, somos muchos mas los que hacemos que todo valga la pena. yo miro a mi alrededor y encuentro gente buena por todas partes. lo que pasa es que no salimos en las noticias ;)

    muchos besos

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    1. Eso es cierto, la corrección no vende, parece ser que es incluso invisible.
      Bss

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  8. Me ha encantado leer este artículo!! Graciass por publicarlo!! La verdad es que el leerlo me hace seguir creyendo en muchos de mis principios...que a veces dudo si dejarlos aparcaddos a un lado de la cuneta...Y también me ha transmitido ganas de seguir aprendiendo y disfrutando en general de todo y de todos!!
    Bsoss

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    1. Si eres capaz de dejar tus principios en la cuneta es que no son tales, es algo que llevamos cosidos a la piel del alma...

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